RUTA de la CAPACITACIÓN


RUTA de la CAPACITACIÓN

1) Presentación 2) Temario y Temario Continuación
3) Bibliografía Generadora 4) Video Generador
5) Capítulo correspondiente

Pestañas secundarias:
Herramientas de Acción Sindical

Verán que parte importante de lo expuesto tiene origen en materiales del PO y especialmente su Tendencia. Es opinión personal tras más de 38 años de lectura y seguimiento crítico, que es la vertiente política más clara y honestamente representativa de las verdaderas ideas socialistas y revolucionarias que son objeto de este material de análisis y debate.

lunes, 17 de agosto de 2020

CAPITULO III CORRIENTES SINDICALES

 CAPITULO III

CORRIENTES SINDICALES

Siendo que el Sindicato tiene por finalidad la defensa de los intereses de los trabajadores y que constituye un arma poderosa del proletariado para conquistar sus reinvidicaciones inmediatas, es lógico que la clase dominante se esfuerce por infiltrar su influencia dañina dentro del propio movimiento Sindical para desviarlo de los objetivos que persigue y obscurecer la conciencia de laclase de los trabajadores.

Eso explica por qué dentro del movimiento sindical existen varias corrientes ideológicas, que luchan encarnizadamente por dirigirlo. Es de primera importancia comprender esto, para estar en capacidad de desempeñar un papel consciente dentro de las organizaciones obreras.

Las principales tendencias, dentro del movimiento sindical, son tres:

1°) El Sindicalismo Reformista o antirrevolucionario.

2°) El Anarco-Sindicalismo.

3°) El Sindicalismo Revolucionario.

EL SINDICALISMO REFORMISTA

A los sindicatos dominados por esta tendencia suele llamárseles SINDICATOS AMARILLOS.

Esta tendencia oportunista se presenta bajo una variedad de aspectos. Cambia de formas y matices, al parecer sin conexión entre sí, pero todas están enfiladas al logro de un mismo objetivo fundamental: frenar la energía revolucionaria de la clase obrera para que la clase patronal pueda disfrutar prolongadamente de los privilegios que le otorga su dominate posición.

Algunas de las formas que adquiere la tendencia reformista son:

1.Sindicalismo Oficializado

2. Sindicalismo “Social- cristiano”

3. Trade-Unionismo.

1. SINDICALISMO OFICIALIZADO

Los Sindicatos de este tipo presentan la característica de que están dirigidos por el Gobierno del Estado, quien (aún en contra de la voluntad de los miembros de base) los somete a sus propios intereses políticos, valiéndose de líderes venales y oportunistas, a quienes utiliza al mismo tiempo, como correas de transmisión, como enyugadores y como instrumentos de intimidación.

En estas organizaciones, los dirigentes se convierten rápidamente en activos agentes o policías al servicio de las oligarquías dominante y transforman a sus sindicatos en verdaderas oficinas gubernamentales. De estas “oficinas” o sindicatos está desterrada totalmente la Democracia sindical. Las camarillas gubernamentales asaltan los puestos de dirección utilizando todos los medios de imposición: fraude en las votaciones, sofocación sistemática de la voluntad de las mayorías e, incluso, instauran como medidas desesperadas, el gangsterismo y la bandas armadas.

El nazi-fascismo perfeccionó, por medio del terror y la demagogia, los métodos utilizados en la organización de estos sindicatos; de ahí se han derivado dos de las más extendidas formas de

Sindicalismo intervenido por el Estado:

 a) los sindicatos VERTICALES o CORPORATIVOS y

 b) los sindicatos PERONISTAS O JUSTICIALISTAS.

a)Sindicatos Verticales o Corporativos

Los SINDICATOS VERTICALES O CORPORATIVOS consisten en que dentro de la misma organización están amalgamados los patronos, los obreros y los representantes del Gobierno, no teniendo los obreros ni la más remota posibilidad de hacer valer sus derechos.

Esta es la forma de organización sindical impuesta a los heroicos trabajadores españoles por el régimen Falangista del verdugo Franco.

Estos sindicatos Corporativos, verdaderos nidos de policías secretos, constituyen una poderosa arma del régimen falangista para lanzar a los obreros españoles a los más espantosos abismos de miseria y para barrer cualquier exteriorización de descontento. Sin embargo, ya los sindicatos corporativos no son capaces de contener la indignación del proletariado español como se ha evidenciado clamorosamente en los últimos tiempos, por medio de las grandes manifestaciones y huelgas de protesta de Bilbao, Barcelona, Madrid y otras ciudades de España; lo que indica que la clase trabajadora de ese país está caminado aceleradamente hacia la anhelada victoria en su impresionante lucha contra el fascismo español y su monstruoso engendro: el sindicalismo corporativo o vertical, que tiene que hundirse estrepitosamente ante los golpes de la unidad obrera española consciente y revolucionaria.

Esta asombrosa demostración de energía y combatividad de los trabajadores españoles, nos demuestra la importancia decisiva que tiene el hecho de que los trabajadores sean gu9iados por su propio partido político y nos enseña que aún bajo las peores condiciones de represión, aún con los sindicatos despedazados y enganchados al carro de los opresores, el partido político de la clase obrera es el único que sabe dirigir acertadamente a los oprimidos en la lucha por la conquista de las libertades perdidas.

b)Sindicatos Peronistas o Justicialistas

Esta corriente sindical adquiere especial importancia para nosotros los trabajadores salvadoreños, porque es la que, con mayor o menor éxito y con algunas variantes impuestas por las condiciones de lugar, están tratando de introducir en sus respectivos países varios gobiernos latinoamericanos.

El peronismo despliega una ensordecedora propaganda alrededor de insignificantes concesiones hechas a los trabajadores, para impulsarlos a creer que el gobierno es el padre tutelar, el “ángel de la guarda”, el protector y defensor de los intereses obreros frente a los patronos. Pretende que está en una posición intermedia, que condena al capitalismo y sus métodos de explotación, condenando al mismo tiempo al comunismo. A esta desteñida posición suele darse el nombre de “justicialismo” y se concreta a sostener que sin necesidad de romper las bases de la explotación capitalistas, se puede terminar esa misma explotación por medio de la intervención y la regulación por parte del Estado.

El peronismo se asienta en los sindicatos como sostenes de su política, corrompiendo en forma tal a los dirigentes sindicales que, cegados por los favores oficiales y por su ventajosa situación personal, no tiene ya ningún escrúpulo en anteponer los intereses del régimen a los intereses vitales de la clase trabajadora. 

La acción del peronismo no se limita a la que efectúan desde dentro de los sindicatos los dirigente s vendidos, sino que ésta se coordina con las actividades de las oficinas del gobierno, que se esfuerzan por cambiar la mentalidad revolucionaria de los asalariados por medio de un bombardeo continuo de propaganda y de una intensa campaña de “Educación Obrera” (que más propiamente debería llamarse “esterilización” sindical) para convertir a la masa obrera en una mansa manada de ilusos “descamisados” pendientes y anhelosos de contemplar y aplaudir el menor gesto del “generoso” mandatario, que hará llover desde las alturas el ansiado “maná” social.

Esta demagogia engaña fácilmente a grandes cantidades de trabajadores, pues aquellos trabajadores que aún no han elevado su conciencia de clase, con vista corta y estrecha, se conforman con pequeñas y engañosas mejoras económicas, con insignificantes aumentos de salarios y miserables prestaciones, sin advertir que su situación general queda en igual o peores condiciones.

Está claro que el peronismo comete fatal equivocación al creer que va a castrar definitivamente el espíritu revolucionario de los obreros, error trágico, cuyos frutos probó el loco Hitler que murió entre las cenizas del palacio desde donde soñó gobernar al Mundo; probó Mussolini, que pereció ajusticiado, colgado de los pies por los mismos obreros a quienes pretendió destruir; lo comienza a probar el sanguinario Franco, quien aterroriza, ve aparecer ya las señales inequívocas de su destrucción. Sin embargo, sería necio desestimar el enorme daño que esa labor de confusión peronista causa entre los obreros.

En el peronismo, los sindicatos están dirigidos desde el Ministerio de Trabajo y, en última instancia, desde el despacho del Señor Presidente de la República a quien se hace aparecer, por arte de cínica demagogia, como el “compañero” y “líder supremo” de los trabajadores. Es tan degradante y esclavizadora esta desviación sindical, que llega hasta suprimir totalmente la libertad e independencia política de los trabajadores, sometiéndolos al partido político de la camarilla gobernante y dejando a las organizaciones sindicales a merced de los vaivenes electorales o de loscambios de gobierno.

En su esencia, el peronismo defiende los intereses de lo s capitalistas; pues, a costa de subsidios y concesiones relativas a que eleven desmesuradamente el precio de los artículos (es decir, arrojando al país en garras de una política inflacioncita y ruinosa) consigue su consentimiento para desarrollar un estrecho y engañoso plan de prestaciones sociales, que propende a arrebatarle la iniciativa al proletariado y adormecer su espíritu de lucha creándole falsas ilusiones infladas desmesuradamente por la exagerada demagogia del Estado.

El ensayo clásico del “justicialismo” se ha efectuado en la República Argentina en donde millones de trabajadores fueron inicialmente engañados por la demagogia del régimen Perón.

El despertar de esas masas ante la cruda realidad se hace cada vez más evidente y se manifiesta en múltiples formas, como, por ejemplo, en las huelgas que con fuerza creciente sacuden con frecuencia a fundamentales sectores de trabajadores, entre ellos, el de Ferrocarrileros y de Transporte Marítimo. Al régimen peronista se le hace cada vez más difícil controlar el movimiento sindical que se le escapa inevitablemente hacia una lucha consecuente, libre de la influencia gubernamental y por eso, tiene que recurrir a la represión descarada, como ocurrió durante la creciente huelga de ferroviarios argentinos.

Es especialmente peligroso este sistema sindical, por cuanto, la negación tradicional de los regímenes feudales a reconocer los más insignificantes derechos obreros, así como el bajo nivel de conciencia revolucionaria de las masas, los convierten en terreno abonado para la demagogia de los gobiernos con inclinaciones “peronistas” y “neofascistas”. 

Por esa razón los obreros conscientes deben combatir implacablemente esta teoría reaccionaria, desenmascarando valientemente a todos los oportunistas que traten de entregar el movimiento sindical en manos de las oficinas gubernamentales.

El tinte peronista se manifiesta en todos los actos de su política obrera: su intervención abierta en el funcionamiento interno de los sindicatos; la vociferante propaganda a cargo de plumíferos y gritones a sueldo; los intentos cada vez más fuertes de comprar y corromper dirigentes; la cólera desbocada ante las manifestaciones de independencia de los sindicatos; su campaña de “educación obrera” manifestada a través de conferencias, charla, paseos patrocinados por el Ministerio en combinación con directivos ingenuos o claudicantes, proyección de películas y repartos periódicos de folletos; Las leyes laborales estrechas y engañosas; sus intentos de quitarle la autonomía con el fin de convertirlo en una dependencia del Ministerio de Asistencia Social y así poder echar mano de las cuotas de los obreros y patronos para, con esos fondos, mejorar los hospitales públicos –desvirtuando, en esa forma, las finalidades del Seguro- para poder desatenderse de la obligación que el Estado tiene de proporcionar un buen servicio de beneficencia con los fondos públicos (servicios que dicho sea de paso, ahora son tan pésimos que en los hospitales no alcanzan ni las camas, ni las medicinas, ni se da una alimentación adecuada para los enfermos.

Todo esto “camuflageado” con su rabioso anticomunismo copiado de Hitler y coronado con la represión, las amenazas, los destierros, la cárcel y los palos para los obreros conscientes 

Todo demuestra su afán de quietarle a los sindicatos su tónica combativa; de sujetarlos al control gubernamental; de destruirles su independencia; de corromper a los obreros; de matar su conciencia de clase. Sin embargo, esto nos indica, que es ahora de grandes responsabilidades históricas para los trabajadores de nuestra patria, ahora es de no confundirse, ni desalentarse ante las tremendas dificultades, ante los grandes escollos sembrados en el camino sindical; hora es de levantar la clase trabajadora, hacia la aurora luminosa que inevitablemente ha de alumbrar la ancha vía de la liberación de nuestro país. Hora es de no perder de vista ni un instante, que los oportunistas que ya han comenzado a vender el patrimonio de su clase por inmundas monedas manchadas del llanto y miseria en que viven sus hermanos, tendrán que entregar cuentas a la clase obrera de su miserable traición; hora es de trabajo y combate por ampliar las conquistas ya obtenidas y que han costado el sacrificio de tantos trabajadores.

2. SINDICALISMO “RERUM NOVARUM” O SINDICALISMO SOCIAL-CRISTIANO

Esta tendencia tiene su inspiración en la doctrina social-cristiana que se asienta en la Encíclica (carta) “Rerum Novarum”, creación del Papa León XIII, y va encaminada a lograr la dirección del movimiento sindical por parte del clero católico.

“Rerum Novarum” es una expresión latina que traducida literalmente al castellano significa: “de las cosas nuevas” como en efecto consideraba León XIII a la lucha creciente entre los capitalistas y losobreros.

Esta doctrina preconiza que los capitalistas son los “administradores” de los bienes materiales; que están cumpliendo una misión divina al poseer los medios de producción. Lanza tremendas anatemas contra la injusticia y la sed de ganancias de “algunos” patronos que contribuyen, según ella, a fomentar la intranquilidad social; pero idealiza los fundamentos del régimen de explotación considerándolos como cosas eternas e inmutables, dispuestos así por la infinita sabiduría del CREADOR. Sostiene que es suficiente con que los ricos practiquen la CARIDAD para que el mundo se convierta en un paraíso y para que termine la explotación y la miseria en que vivimos lostrabajadores.

Por otro lado, predica que los trabajadores en vez de luchar contra la explotación y la pobreza deben de llenarse de santa RESIGNACIÓN y no afanarse mucho por mejorar las “simples” condiciones materiales de existencia; pues, antes que el pan, la vivienda, etc., está el ALMA y, mientras con mayor resignación y con más ferviente “amor a Dios2 suframos las privaciones en esta vida, mayor garantía tendremos para ganar la “gloria eterna”. (Pío XII reafirma esta tesis en su Encíclica del 16 de junio de 1951 al decir: “Proclamen en privado y en público que somos pasajeros en la tierra, en nuestro viaje a un hogar inmortal donde nos espera la felicidad eterna. Es imperativo, sin embargo, que, póngase en práctica con celo e inteligencia, los principios enseñados por la Iglesia, en lo atinente a las reformas sociales demandadas por la justicia y la “CARIDAD”.

Como vemos, esta teoría tiene dos pilares fundamentales: aconseja “CARIDAD” a los patronos y “RESIGNACIÓN” a los obreros. En esta forma defiende cínicamente los intereses de los primeros a favor de quienes explota la fe y el espíritu religioso de los trabajadores: por lo demás, se basa en un idealismo infantil y anticientífico, despreciando las condiciones de desarrollo de la Sociedad Humana.

En países que cuentan con un proletariado combativo, la teoría social-cristiana, para no se liquidada definitivamente, tiene que tolerar ciertos perfiles de combatividad; pero en los países atrasados o coloniales, trata de no despertar en ninguna forma la conciencia de clase de los obreros.

En Francia, Italia y otros países de Europa, existen movimientos social-cristianos que, obligados por las masas se ven forzados a organizar huelgas y protestas; pero, buscando siempre, reducir al mínimo estas manifestaciones de la lucha de clases, claudicando vergonzosamente, en todos los casos, ante la exigencias patronales.

3. TRADE-UNIONISMO

El trade-unionismo es una desviación funesta para la clase trabajadora. Todas las formas de sindicatos reformistas tienten rasgos muy profundos de esta tendencia y no se diferencian de él en los aspectos fundamentales. El trade-unionismo practica la lucha contra los patronos, limitándola al campo puramente “económico” dejando que el campo político sea dirigido por los intereses de los capitalistas.

En el campo internacional, el trade-unionismo es defensor incondicional de los intereses de los grandes monopolios. El trade-unionismo se estableció firmemente en Inglaterra, desde donde se extendió a otros países. En los Estados Unidos de Norte América, el movimiento sindical es predominantemente trade-unionista.

En países que tienen un proletariado poseedor de un alto nivel revolucionario, el trade-unionismo se disfraza de “Socialismo” para poder desorientar a los obreros. Con ese antifaz, predica la necesidad de cambios en la estructura de la Sociedad capitalista, pero sostiene que estos cambios deben lograrse mediante reformas progresivas que han de conducir insensiblemente a la desaparición de la explotación.

Como dijimos anteriormente, el trade-unionismo defiende los intereses de las grandes empresas monopolistas. En los grandes países industriales los obreros trade-unionistas luchan junto con los imperialistas de sus respectivos países para someter y explotar a los obreros de los países coloniales y dependientes; porque, con las fabulosas ganancias que obtienen las poderosas compañías imperialistas como las petroleras, mineras, caucheras, bananeras, cafetaleras, eléctricas, etc., pueden éstas, proporcionar relativa comodidad a una pequeña capa de obreros de esos países a costa del hambre y la miseria que sufren los trabajadores de los países atrasados.

Por eso, dentro del proletariado de esos países imperialistas se forma una capa de obreros que viven relativamente bien, los que se constituyen en lugartenientes o capataces de los imperialistas dentro del movimiento sindical, los arrastran y dirigen hacia el movimiento trade-unionista. Esa es,actualmente, la posición de los enriquecidos dirigentes de las grandes centrales obreras norteamericanas: la A.F.O.L. (Federación Americana del Trabajo) y el C.I.O. (Congreso de Organizaciones Industriales), lo mismo que la de los líderes Laboristas de Inglaterra y la de los “Socialistas” de Francia, Alemania Occidental, Bélgica, etc. Por eso vemos a muchos líderes sindicales norteamericanos propiciando la explotación inicua que llevan a cabo las grandes compañías (bananeras, mineras, azucareras, etc.), sobre nuestros países; defendiendo la política de dominación del gobierno norteamericano sobre los pueblos atrasados y apoyando en cuerpo y alma los preparativos de guerra que sólo favorecen a los poderosos fabricantes de armamentos. A esos líderes no les importa la muerte de millones de obreros y campesinos, no les interesa el luto y la miseria que caería sobre los hogares proletarios, no les interesan ni las viudas, ni los huérfanos ni los inválidos, ni la destrucción y desolación que tendría que traer otra guerra sobre los campos, pueblos y ciudades. No les interesa más que las migajas que reciben de sus amos imperialistas que les permiten gozar del 2modo de vida norteamericano2 amasado con el sudor, la miseria y el atraso semi-feudal de nuestros pueblos coloniales, semi-coloniales y dependientes.

Por eso vemos, también, a los Laboristas Ingleses apoyar la política agresiva de los grandes monopolios en el Irán, Birmania, Egipto, Hong-Kong, Belice, etc. Vemos a los “Socialistas Franceses propiciar el envío de tropas a la Indochina para someter a un pueble que quiere ser independiente, le vemos apoyado la política rapaz en África del Norte, Madagascar, etc., y a todos ellos en conjunto, defendiendo los planes de los grandes Carteles Internacionales como el monstruoso súper-monopolio internacional creado por el “Plan Schuman”, el fracasado “Plan Marshall”, el Pacto del Atlántico, el rearme del Japón y Alemania. En todo esto, no hacen más que defender los intereses del capital financiero, en contra de los intereses vitales de la clase obrera, a quien hipócritamente pretenden “defender”.

También en los países atrasados, los trade-unionistas se logran enquistar dentro del movimiento sindical, con el apoyo, generalmente, de los gobiernos entregados al imperialismo, como ocurre con los gángsters de la C.T.K. de Cuba y los traidores del movimiento sindical chileno. Estos sontraidores en grado superlativo, porque dan la espalda a los intereses de su clase y de su país, luchan por mantener las condiciones de atraso de nuestros países, propiciando la entrega de fuentes fundamentales de riqueza en manos de las empresas extranjeras que empobrecen y agotan nuestros recursos.

Estos capataces imperialistas cuando han logrado apoderarse de la dirección sindical, y aun antes, realizan con la ayuda de la policía, implacable persecución contra los obreros consiente y patriotas que propugnan la independencia nacional, la industrialización y el progreso que sólo es posible conquistar mediante la liberación nacional de las cadenas imperialistas.

Resumiendo, podemos decir, como hemos dejado asentado más arriba, que el SINDICALISMO REFORMISTA, a pesar de los aspectos y nombres que adopte: Corporativismo, Peronismo, “Rerum Novarum”, Trade-unionismo, etc., tiene un solo fondo: PROLONGAR LA EXPLOTACIÓN defendiendo los intereses del capital financiero, sus métodos de opresión. 

El Sindicalismo Reformista es un defensor ardiente de la dominación imperialista, de la guerra, del atraso y miserias de nuestros pueblos.

EL ANARCO SINDICALISMO

El anarco-sindicalismo es la expresión del anarquismo13 dentro del movimiento sindical.

La palabra ANARQUISMO se deriva del griego, y significa “sin gobierno”. (A: sin; ARCHOS:jefe). Es una teoría política que preconiza la abolición de todo Estado,14 pues dice, que el Estado en cualquiera de sus formas, es el más poderoso instrumento de represión que poseen las clases dominantes para sofocar la LIBERTAD INDIVIDUAL; que en consecuencia, los hombres sólo podrán ser felices, el día en que desaparezca el Estado y puedan vivir sin leyes, ni gobierno, haciendo cada uno lo que su libre albedrío le indique. Partiendo de allí, los anarquistas son los más absurdos y descabellados individualistas.

Nosotros sabemos, de acuerdo con la ciencia de la economía política, que el Estado es una máquina de represión de la clase dominante sobre la clases dominada: el poder de los amos sirvió para reprimir a los esclavos; en poder de los señores feudales sirvió para reprimir a los siervos, burgueses y proletarios; en poder de los burgueses sirve para reprimir a la clase trabajadora; sabemos también que la maquinaria del Estado en manos de los oprimidos sirve para reprimir a los explotadores y terminar con la explotación. Esto es rigurosamente científico y a estas alturas ya está plenamente comprobado por la experiencia de la Humanidad. A la luz del desarrollo de la sociedad estamos en capacidad de comprender que el Estado tendrá que EXTINGUIRSE15 en una sociedad en que hayan desaparecido los antagonismos de clase, en que ya no sean posibles las luchas de clases; en una Sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados, en donde ya no se necesitará de ese aparato de represión. Pero para llegar a ese estado superior de convivencia humana, los obreros necesitarán del Estado para acabar con la explotación y sentar las bases que hará posible el grandioso desarrollo futuro de la Sociedad. Este período intermedio se llama SOCIALISMO,16 durante el cual, “el pueblo ejercerá directamente su gobierno” (para decirlo con las palabras del gran dirigente del proletariado francés Mauricio Thorez). (El Pueblo Trabajador)

Pero los anarquistas, de espaldas a la historia, continúan repitiendo como el papagayo: “toda clase de Estado es perjudicial porque reprime la libertad de los individuos”. Lo que significa que ellos miran los problemas sociales a través del reflejo distorsionado del interés personal, en contra de los altos intereses de la clase trabajadora y del pueblo.

Ellos no analizan el problema del Estado como una necesidad histórica basada en el desarrollo económico-social y en las relaciones de producción de los hombres, sino como algo que no tiene conexión con la estructura económica de la Sociedad. Por ese motivo, niegan también la necesidad que tiene el proletariado de participar en la política a través de su propio partido político e indican como métodos esenciales de lucha el TERRORISMO y la HUELGA GENERAL.

Hemos visto que los anarquistas prohíben a los trabajadores participar en política; pero, ¿qué es la huelga general predicado por los anarquistas? Es una huelga general que, aun cuando ellos digan que no es política, tiene por finalidad la destrucción del Estado. Es en consecuencia una lucha esencialmente política. Los anarquistas al prohibir, por una parte, a los trabajadores que participen en política a través de su propio partido político, y, por otra parte, lanzarnos desorganizadamente a supremas luchas políticas, los condenan irremisiblemente a la derrota.

Demos el caso –imposible por cierto- de que semejante huelga general tuviera éxito y que el Estadoburgués fuera destruido sin ser reemplazado por otro Estado acorde con los intereses de las mayorías. ¿Qué vendría después?: el desorden, el caos, la anarquía y, como corolario inevitable la vuelta al poder de los opresores, la represión implacable, ríos de sangre proletaria.

Esta teoría ha ocasionado un gran daño a la clase obrera, porque ha disipado, en numerosas ocasiones, su energía revolucionaria, desviándola hacia formas ineficaces de lucha, dejando, en cambio, el aspecto político en manos de la burguesía.

Los ANARCO-SINCIALISTAS, al tomar del anarquismo esos errores y trasplantarlos al campo sindical, sostienen que:

1. Los obreros no deben poseer su propio partido político.

2 .Los sindicatos deben ser la UNICA ORGANIZACIÓN de lucha de los obreros. 

3. Los sindicatos deben ser totalmente apolíticos. 

4. La huelga general es la suprema forma de lucha. 

5. La huelga general debe tener como meta la abolición del Estado.

6. Los sindicatos, al triunfar la huelga general, deben tomar en sus manos la producción y

distribución de los productos.

Esta utopía y grotesca desviación sindical enferma con facilidad a muchos honrados elementos sindicales, por ser aparentemente revolucionaria; especialmente en los países como el nuestro en que el proletariado está dando los primeros pasos y aún no posee una clara conciencia clasista; Su historial es fatídico para la clase obrera, pues siempre ha hecho desembocar el espíritu de lucha en acciones inútiles que han causado mucho dolor y pérdidas innecesarias de vidas en las filas del proletariado.

Esto nos enseña cuán importante es conocer sus características, para que sepamos combatir sus brotes dentro del movimiento sindical. Además no hay que perder de vista, que algunos dirigentes oportunistas, para ocultar sus desviaciones reformistas, gustan de confundir el Anarco-sindicalismo, caracterizándolo como el desorden dentro de los sindicatos. Esto no es cierto, el anarcosindicalismo es más peligroso que la simple falta de coordinación y planificación en las labores de un sindicato. Es obvio que debemos luchar porque los sindicatos estén bien organizados y que sus distintas secretarías y Comités trabajen de acuerdo a un plan coordinado, pues en esa forma aprovechamos hasta el máximun la fuerza de nuestra unidad; pero no debemos confundir la falta de planificación con el anarco-sindicalismo; porque esto equivale a menospreciar el peligro que representa dentro del movimiento sindical la corriente anarco-sindicalista.

EL SINDICALISMO REVOLUCIONARIO (CLASISTA REVOLUCIONARIO)

En constante lucha contra todas estas tendencias o desviaciones sindicales, se encuentra el sindicalismo revolucionario, única teoría y práctica sindical que representa el espíritu genuino y combativo de los intereses de la clase trabajadora.

El sindicalismo Revolucionario se basa científicamente sobre las condiciones materiales en que se desarrolla la Sociedad Humana, no disimula hipócritamente las contradicciones entre las clases sociales; no provoca artificialmente choques innecesarios; pero sí, aprovecha todas las circunstancias favorables para el proletariado, lo prepara, lo fortalece y lo arma para las luchas decisivas por su liberación.

Ya hemos visto que la desviación reformista trata de obscurecer la conciencia de clase de los trabajadores ilusionándolos alrededor de miserables conquistas que en nada cambian su condición de explotado; frena su espíritu de lucha, pone trabas a la expansión combativa del proletariado para poder prolongar e intensificar la miseria y la explotación. El Sindicalismo Revolucionario, por el contrario, sin menospreciar ni una sola de las conquistas mínimas que se pueden obtener diariamente, facilita a la clase trabajadora la elevación constante del nivel de su propia conciencia de clase, canaliza la combatividad por los causes más seguros, aprovechando al máximo las fuerzas liberadoras que lleva en sí el proletariado como clase revolucionaria, conduciéndola certeramente hacia la consecución de su destino histórico.

Hemos visto, también, que los anarco-sindicalistas, bajo una aparente bandera revolucionaria, lanzan a los trabajadores, desorganizados y sin dirección, a combates prematuros o innecesarios, ocasionando la desmoralización y el quebranto en la lucha sindical. El Sindicalismo Revolucionario por el contrario, organiza, ordena y unifica a los trabajadores en un movimiento consciente y disciplinado, capaz de sostener las conquistas obtenidas; de avanzar, cuando las condiciones sean favorables o de retroceder cuando haya necesidad de reagrupar alas fuerzas preparando laspróximas acciones.

El Sindicalismo Revolucionario consiste en organizar, dirigir y preparar a los trabajadores para las acciones diarias contra la clase patronal por todas aquellas reivindicaciones inmediatas que hagan posible el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores; sin perder de vista ni un solo instante, que estas ganancias son relativas y pasajeras; pues el proletariado no cambiará su condición de clase explotada, mientras no cambie fundamentalmente el sistema económico que hace posible la explotación de unos hombres por otros. ¿Por qué son pasajeras o transitorias esas ganancias? Porque bajo el régimen de producción capitalista, los patronos rápidamente maniobran para aumentar el precio de los artículos que consumimos o para burlar por mil medios las prestaciones sociales y, de esa manera, al poco tiempo estamos en las condiciones anteriores.

Los Sindicatos Revolucionarios luchan sin desmayo ni claudicaciones por salarios más altos, por mejores condiciones de trabajo, por el abaratamiento de los artículos de primera necesidad, de la vivienda, de la educación, de las medicinas por leyes de trabajo más ventajosas para los trabajadores, por el funcionamiento y extensión del Seguro Social y, simultáneamente, en el fuego de estas luchas diarias, infunden a las masas obreras el temple acerado que convierte al proletariado en la clase dirigente de la lucha por la democracia17 y la liberación del país.

Los Sindicatos Revolucionarios utilizan las conquistas inmediatas (reformas sociales) como puntos de apoyo desde los cuales está el proletariado en mejor posición para luchar por sus conquistas futuras. En cambio, los sindicatos reformistas se sirven de las pequeñas conquistas del proletariado, para que la clase patronal afiance sus posiciones y esté en capacidad de intensificar en mayor grado la explotación sobre las espaldas de los trabajadores.

En una palabra, el sindicalismo reformista y el anarco-sindicalismo, representan los intereses de la clase patronal; sirven al campo de la reacción, del atraso y de la explotación. El Sindicalismo Revolucionario representa los intereses de la clase trabajadora, sirve al campo de la revolución, del progreso y de la liberación.

El Sindicalismo Revolucionario sostiene que los trabajadores debemos prepararnos, no solo para la lucha económica cotidiana contra los patronos, sino también, para la lucha política a través de nuestro partido político. Esto significa que el SINDICALISMO REVOLUCIONARIO despierta en los trabajadores la conciencia de nuestro propio valer, nos arranca del campo de las reservas políticas de la clase patronal, nos ayuda a realizar nuestra emancipación política y nos muestra la perspectiva grandiosa de las enormes tareas históricas que al proletariado toca realizar.

El Sindicalismo Revolucionario lucha por la más completa UNIDAD de todos los trabajadores, pues, los trabajadores no contamos con más armas que la unidad y la organización en nuestra lucha contra la explotación y la miseria. Y, es natural entonces, que mientras más amplia y sólida sea nuestra unidad y nuestra compactación, mayor capacidad tendremos para llevar adelante nuestra lucha. Por eso, dentro de los sindicatos no puede haber distinciones ni discriminaciones por diferencias religiosas, por partidos políticos, por raza, color, sexo, etc.; pues en el sindicato nos une, esencialmente, nuestra calidad de explotados y nuestro deseo de emancipación.

Eso explica por qué el Sindicalismo Revolucionario delimita perfectamente bien los campos entre un Sindicato y un Partido Político. Los sindicatos NO SON NI PUEDEN SER UN PARTIDO POLÍTICO: Ayudan o perjudican, según su orientación, a la política de clase del proletariado; pero no pueden desempeñar obreros de su respectiva industria, gremio, o empresa, sin distinción alguna.

Además, el Sindicalismo Revolucionario persigue la unidad de los trabajadores no sólo dentro de los marcos estrechos de su propia profesión, sino que preconiza la unidad de todos los sindicatos a través de una CENTRAL SINDICAL UNICA (llamada también Confederación de Trabajadores) que funda los distintos sectores obreros en un solo movimiento sindical disciplinado, compacto, consciente y poderoso.

El Sindicalismo Revolucionario sostiene que los sindicatos deben ser totalmente independientes del Estado, del clero, de los patronos y de cualquier otra influencia extraña que busca encadenarlos al carro patronal.

El Sindicalismo Revolucionario exige respeto a la DEMOCRACIA SINDICAL. En los Sindicatos Revolucionarios los acuerdos y resoluciones emanan de la base; son el resultado efectivo de la voluntad de las mayorías libremente expresada y ese fallo de las mayorías se respeta y se cumple.

El Sindicalismo Revolucionario exige honestidad absoluta a los dirigentes obreros. No caben dentro de los Sindicatos Revolucionario los dirigentes corrompidos, degenerados, vendidos, oportunistas y traidores de la clase obrera; por eso, esta clase de dirigentes combaten al Sindicalismo Revolucionario que desenmascara sus maniobras perjudiciales para los trabajadores.

El Sindicalismo Revolucionario exige respeto para la mujer obrera. Los Sindicatos Revolucionarios no permiten que compañeras. En el Sindicato Revolucionario tanto obreros, como obreras son absolutamente iguales, pues tanto unos como otras, somos explotados y luchamos en pie de igualdad por liberarnos de la miseria y por defender la vida de nuestros hijos.

Por todas estas razones, en el seno de los Sindicatos Revolucionarios se pone en práctica la CRITICA Y LA AUTO-CRITICA, para poder descubrir nuestras fallas y errores, encontrar sus causas y superarlos en beneficio de la lucha colectiva.

El Sindicalismo Revolucionario estrecha los lazos que unen a los trabajadores de todos los países para poder aprovechar íntegramente la rica experiencia de la fecunda lucha obrera y para ayudarse mutuamente en la conquista de sus aspiraciones proletarias.

Podemos sintetizar los rasgos esenciales del Sindicalismo Revolucionario, de la siguiente manera:

1. Los Sindicatos deben de ser órganos de Unidad de los trabajadores, sin distinción de raza, color, religión, sexo o credo político.

2. Los Sindicatos NO DEBEN SER APOLÍTICOS, sino que deben de servir la política de clase del proletariado.

3. Los Sindicatos deben de luchar con todas sus fuerzas por arrancar a la clase patronal, conquistas económicas y legislativas que mejoren las condiciones de vida de los trabajadores.

4. Estas conquistas deben servir como puntales para afianzar las posiciones del proletariado y prepararlo para su liberación de las garras de la explotación.

5. Los sindicatos, para poder desarrollar esta lucha, necesitan ser independientes de toda influencia extraña, ya sea que éstas se encubran bajo la intervención del Estado, del Clero, de los patronos o de los Partidos Electoreros. (Partidos Patronales, o de conciliación de Clases o Parlamentaristas o Reformistas)

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